En su análisis sobre responsabilidad digital, el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss explica por qué la intención detrás de una conducta —el dolo o la culpa— transforma por completo la forma en que la ley evalúa un delito informático. En un entorno donde los ciberataques, las filtraciones de datos y las fallas de seguridad son cada vez más frecuentes, comprender estos matices legales es esencial para discernir entre un daño deliberado y un descuido con consecuencias graves. Su reflexión invita a reconocer que la justicia digital no solo castiga el resultado, sino también el propósito, la conducta y el nivel de cuidado que cada usuario o profesional aplica en el entorno online.
El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss define la intención como eje del Derecho Penal Digital
Para el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss, entender la diferencia entre dolo y culpa es indispensable para interpretar cómo funciona la responsabilidad legal en el entorno digital. Aunque ambos conceptos pertenecen al derecho penal tradicional, su aplicación adquiere particular relevancia en los delitos informáticos, donde las acciones pueden ejecutarse en segundos, sin presencia física y con consecuencias profundas.
El abogado Sandoval Wyss explica que el dolo implica actuar con intención: es la decisión consciente de causar daño, vulnerar un sistema o acceder a información sin autorización. La culpa, en cambio, aparece cuando el daño ocurre por negligencia o descuido, sin la voluntad de provocarlo. En el mundo digital, donde la falta de cuidado puede abrir puertas a brechas de seguridad, esta distinción se vuelve crítica para determinar responsabilidades y sanciones proporcionales.
El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss explica cómo se manifiestan el dolo y la culpa en el entorno informático
El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss señala que el dolo en los delitos informáticos suele involucrar acciones premeditadas: desde diseñar un malware hasta vulnerar una red de forma deliberada. Estos actos buscan un beneficio ilícito o un daño intencional y, por lo tanto, reciben sanciones más severas.
La culpa, sin embargo, se presenta en situaciones más cotidianas. Un ejemplo es un profesional que, por descuido, deja expuesta una base de datos o no aplica los protocolos de seguridad mínimos. Aunque no haya querido ocasionar un perjuicio, su falta de diligencia puede derivar en filtraciones masivas, afectando a miles de usuarios. Según el abogado Sandoval Wyss, este tipo de escenarios demuestra que, en el entorno digital, la imprudencia también genera responsabilidad y exige estándares de actuación claros.

El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss enumera las consecuencias legales y la importancia de la diligencia digital
Las consecuencias de un acto doloso o culposo, explica el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss, pueden ser igualmente graves para las víctimas, pero la respuesta legal debe distinguir el grado de intención. Un ataque deliberado pone en riesgo la integridad de sistemas y datos, mientras que una negligencia puede habilitar daños accidentales que se amplifican por la falta de controles.
Por ello, el marco jurídico digital exige no solo que los usuarios se abstengan de conductas maliciosas, sino que también adopten prácticas de seguridad responsables. Para el abogado Sandoval Wyss, este equilibrio busca evitar que la ignorancia o el descuido se conviertan en una excusa frente a incidentes que podrían haberse prevenido con medidas básicas.
Para el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss, es necesaria una cultura de responsabilidad en el espacio digital
El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss sostiene que comprender la diferencia entre intención y negligencia es un paso clave para construir una cultura de responsabilidad digital. A medida que la tecnología avanza y los riesgos se multiplican, resulta indispensable que ciudadanos, empresas y profesionales desarrollen hábitos informados y conscientes sobre su conducta en línea.
La responsabilidad digital, afirma, no depende solo de leyes y sanciones, sino también de educación, transparencia y compromiso. En un entorno donde un simple error puede comprometer información sensible o habilitar un ataque masivo, actuar con diligencia no es solo una obligación legal, sino una práctica ética y necesaria para proteger a todos los que participan en la vida conectada.
Como resume el abogado Sandoval Wyss “La intención importa, pero también importa el cuidado. En el mundo digital, ambos definen la verdadera medida de la responsabilidad.”