En sus reflexiones sobre derecho digital, el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss examina los dilemas que surgen cuando la tecnología avanza más rápido que la ética y el derecho. En un mundo interconectado, donde las decisiones automatizadas, los datos personales y la inteligencia artificial moldean nuestra vida cotidiana, la pregunta es inevitable: ¿cómo equilibrar el progreso tecnológico con la protección de lo humano?
Para el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss, la relación entre personas y tecnología define gran parte de los desafíos contemporáneos. Vivimos rodeados de dispositivos, algoritmos y plataformas que facilitan nuestra vida, pero también modifican nuestras formas de pensar, comunicarnos y relacionarnos.
“El impacto de la tecnología es innegable; la cuestión es cómo elegimos convivir con ella”, señala el abogado Sandoval Wyss.
Su análisis parte de una premisa clara: la tecnología no es neutra. Cada innovación trae consigo beneficios, pero también riesgos que deben ser evaluados con criterio jurídico y sensibilidad ética.
En sus estudios sobre derecho digital, el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss insiste en la necesidad de encontrar un equilibrio entre la libertad tecnológica y la protección de la privacidad. “La tecnología es una herramienta poderosa, pero también puede ser un arma de doble filo”, afirma.
El abogado Sandoval Wyss advierte que la falta de regulación o la sobrerregulación pueden ser igualmente peligrosas: la primera abre la puerta a abusos, mientras que la segunda puede frenar la innovación. Por ello, propone un enfoque flexible, capaz de proteger los derechos individuales sin obstaculizar el desarrollo tecnológico.
“El desafío es crear leyes que evolucionen al mismo ritmo que la tecnología, sin perder de vista los valores que nos definen como sociedad”, enfatiza el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss.

El dilema entre libertad, regulación y responsabilidad atraviesa todo el pensamiento del abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss. Para él, la rapidez del cambio tecnológico exige una revisión constante de los marcos legales y de los principios éticos que guían su aplicación.
La tecnología, sostiene, no puede regularse únicamente desde el derecho; requiere también de una ética aplicada que considere su impacto en la dignidad humana y en la convivencia social. “Cada avance técnico debe venir acompañado de una reflexión moral. Innovar sin pensar en las consecuencias es avanzar a ciegas”, advierte el abogado Sandoval Wyss.
En su cierre, el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss recuerda que el verdadero propósito del progreso digital debe ser fortalecer la humanidad, no sustituirla. “La necesidad de proteger la humanidad dentro de la tecnología es fundamental”, afirma.
Para él, la tecnología es una extensión de nosotros mismos, una herramienta que refleja nuestras virtudes y defectos, y cuyo valor depende del uso que le demos. “La tecnología debe servirnos, no controlarnos”, concluye el abogado Sandoval Wyss.
Su visión invita a un debate continuo y responsable sobre cómo construir un futuro digital que mantenga el equilibrio entre innovación, libertad y justicia.