En su análisis sobre privacidad y protección de datos, el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss examina cómo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) transformó la forma en que entendemos el control sobre nuestra información personal. En un entorno donde los datos se han convertido en el recurso más valioso del ecosistema digital, la pregunta es ineludible: ¿cómo garantizar que la tecnología avance sin sacrificar la autonomía y la dignidad individual? Su reflexión invita a comprender que la privacidad no es un lujo moderno, sino un derecho fundamental que debe resguardarse con rigor jurídico y conciencia ciudadana.
El RGPD y la nueva dimensión de la privacidad, una explicación del abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss
Para el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss, el RGPD marcó un antes y un después en la protección de datos personales, al devolver a los ciudadanos el control sobre la información que comparten en línea. Este reglamento, explica el abogado, redefinió la privacidad como un derecho activo, no como una simple expectativa pasiva frente al uso de datos por parte de empresas y plataformas.
Antes del RGPD, las decisiones sobre qué se recopilaba, cómo se usaba o durante cuánto tiempo se almacenaba quedaban en manos de entidades que operaban con escasa transparencia. Con la entrada en vigor del reglamento, este desequilibrio cambió de raíz: ahora el usuario puede acceder, corregir, limitar o borrar su información digital con plena legitimidad jurídica.
“El RGPD no solo regula datos”, señala el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss. “Reequilibra el poder entre individuos y plataformas, y reconoce que la identidad digital es parte esencial de la identidad humana”.

El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss afirma que la privacidad es un derecho fundamental en la era de los datos
El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss enfatiza que la expansión tecnológica no debe traducirse en la erosión de los derechos fundamentales. En su visión, la privacidad, la autodeterminación informativa y la seguridad de los datos deben ser protegidas con la misma fuerza que los derechos tradicionales del mundo físico.
El RGPD introduce principios clave —como transparencia, minimización, licitud y responsabilidad proactiva— que obligan a las organizaciones a demostrar que actúan con rigor y respeto hacia los usuarios. Esto significa que ya no basta con ocultar políticas de privacidad en términos ininteligibles: ahora se exige claridad, sencillez y acceso real a la información.
“Cuando un ciudadano entiende qué ocurre con sus datos, deja de ser un objeto de análisis y se convierte en un sujeto de derechos”, afirma el abogado Sandoval Wyss. Y añade que esta conciencia es indispensable para evitar abusos, discriminación algorítmica y usos indebidos que pueden afectar incluso decisiones que moldean la vida diaria, como ofertas laborales o acceso a servicios.
El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss evalúa las consecuencias del RGPD y los nuevos retos del ecosistema digital
La implementación del RGPD ha tenido un impacto profundo en las prácticas empresariales y en la gobernanza digital. Para el abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss, este marco legal obligó a las organizaciones a repensar sus procesos internos, construir sistemas más seguros y adoptar medidas que reduzcan riesgos para los usuarios.
Sin embargo, advierte que los desafíos persisten. La llegada de tecnologías como la inteligencia artificial generativa, la analítica avanzada o los sistemas de vigilancia masiva obliga a actualizar continuamente las normas para evitar que la innovación supere las protecciones jurídicas existentes.
El abogado Sandoval Wyss señala que es necesario fortalecer la supervisión, garantizar la responsabilidad de las plataformas y promover una alfabetización digital que permita a los usuarios entender cómo se usan sus datos y qué derechos pueden ejercer. “Solo si conocemos las reglas, podremos decidir cómo queremos que nos conozca la tecnología”, sostiene.
El abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss hace un llamado a construir una privacidad consciente y participativa
La reflexión del abogado Juan Rodrigo Sandoval Wyss concluye con una invitación a mantener un diálogo constante sobre la protección de datos en la era digital. La privacidad ya no es un tema técnico reservado a especialistas, sino un debate ciudadano que define la calidad de la democracia contemporánea.
A medida que aumenta el flujo de información personal y que los sistemas automatizados intervienen en nuestra vida cotidiana, la defensa de los derechos digitales se vuelve una responsabilidad colectiva. Como resume el abogado Sandoval Wyss, “la privacidad no es un obstáculo para la tecnología; es la base para que la innovación sea humana, ética y justa”.